Compleja, disruptiva, exigente, muchas veces rechazada, este tipo de movimiento que también ha inundado otros espacios creativos: cine, teatro, música, arquitectura y que se ha expresado también a través de la moda.
En la literatura, que es quizás el arte que nos convoca a nosotres los lectores, sus albores pueden ubicarse en los tiempos de la postguerra, afianzándose a finales de los años 50 y 60. Sus autores movidos por la idea de un posible fin de los tiempos, de la amenaza nuclear o de una invasión extraterrestre, escriben expresando esos temores, el desdén por los discursos liberales, y progresistas, y un gran rechazo al sistema capitalista. Esos son los temas que inundan esta literatura, pero: ¿cuales han sido sus artilugios lingüísticos? Entre otros podrían mencionarse: una trama fragmentada, la supuesta carencia de un hilo conductor, la sobrepoblación de personajes, las múltiples voces, los vuelcos repentinos en la trama, la inexistencia de un tiempo lineal, los saltos temporales, los finales abiertos..., and so, and so.
Hay que atreverse a leerlos. Dejarse llevar por ese mar caótico de palabras, sin urgencias, con todo el sol en la cara.
¿ Y quiénes son? Podría decir que muchos son de mis autores favoritos. Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Don DeLillo, García Márquez, Thomas Pynchon, Samuel Beckett, John Dos Passos, Vladimir Nabokov, Umberto Eco. Y más.

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