Tres mujeres, tres escritoras, tres experiencias.
Tres novelas de aprendizaje
Un relato de terror
Quizás oficie como excusa, y quizás lo sea. Este mismo mes de enero he comenzado un curso virtual, en una plataforma muy conocida de "Introducción a la escritura de historias de terror", dictado por la famosa escritora ecuatoriana Fernanda Ampuero. Ha sido intenso y me ha entusiasmado muchísimo. El terror, o el horror no ha sido un tipo de relato que me llamase la atención, hasta que incursioné en la escritura de Mariana Enríquez, luego le siguieron otras, recomendadas por la propia Mariana en algunas de sus entrevistas. Con este interés tardío obviamente nunca había escrito nada del género.
Ahora me he atrevido. Por eso les comparto este relato que espero disfruten, y explicito el porque de mi ausencia de tantos días en el blog. Ha sido una ausencia que ha dado frutos.
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Debí verlo antes
Temprano a la mañana ingresó una llamada al celular. La secretaria de mi odontólogo cancela mi consulta de hoy y me ofrece horarios libres con otros profesionales. Le digo que prefiero que sea alguien que tenga el consultorio cerca de casa.
Me da la dirección. Mientras la copio en la agenda, percibo que olvidé preguntarle el nombre del sustituto, luego pienso: - Si es parte del mismo equipo debe ser confiable-, y me despreocupo.
Por suerte el fuerte dolor de muelas que tenía ha cedido en algo, los analgésicos funcionaron. Debo esperar dos días. Llego a la consulta en hora. Me anuncio, la secretaria pulsa el portero eléctrico, y me dice – Adelante- No logro reconocer su voz.
Subo por el ascensor hasta el séptimo piso, consultorio 713. Ingreso a una sala pequeña, con seis sillas de metal colocadas sobre las paredes ubicadas a los lados de la puerta. El mobiliario es escaso. A las sillas se agrega una mesa pequeña, un paragüero. un revistero y varios cuadros sobre las paredes. Desperdigados folletos, y afiches sobre productos dentales y consejos para la salud bucal. A través de un pequeño parlante, una voz anuncia el nombre del paciente que me precede, un hombre mayor que entra arrastrando los pies. Pasan los minutos, el olor típico de los consultorios dentales, el penetrante aroma a eugenol, y el sonido vibrante del torno comienzan a inquietarme. Opté por leer, el revistero está repleto, de entre las revistas tomo una. El artículo en que me detengo se titula "Inmigrantes en el Río de la Plata". Ese crisol de pueblos que abandonando sus tierras para huir de la guerra, y también de la pobreza, buscan en estas costas esa vida nueva que tanto han anhelado. Italianos, españoles, polacos, rusos, alemanes, armenios y sirios entre otros. Casi al final del artículo un apartado habla de algunos inmigrantes nazis que llegaron en los años cuarenta del siglo veinte buscando refugio después de haber sido derrotados en la guerra.
Ya han pasado más de 40 minutos, el señor con pies de plomo aún no sale de la consulta. Es entonces que escucho mi nombre a través del parlante. Con sorpresa me levanto para atravesar la puerta por la que debía haber visto salir a quien me precedió. Saludo al doctor y me acomodo en el asiento. Sobre la pared del frente está el título en Odontología del Dr. J.J Menguele. Un escalofrío me recorre la espalda, pero es tarde, ya he abierto la boca.
Año 2025. Nuevo año, nuevos propósitos
Con la idea de extraer de las lecturas, temas para la reflexión, fui que leí "Tiempo de ballenas", de la joven escritora uruguaya Tamara Silva. Nacida en el 2000 en Minas, ya ha sido galardonada con varios premios a nivel nacional.
Esta pequeña novela de tan solo 129 páginas es un relato en primera persona que funciona como una auto etnografía, de entornos, tiempos y afectos. La visión de una niña que ávida de conocimiento interroga y se interroga sobre los pormenores de una vida sencilla entre las sierras y el calor agobiante del verano. Una visión aguda y sin prejuicios sobre la muerte y los misterios de la vida. La curiosidad, el impulso de saber, y un espíritu científico en ciernes. Un misterio a develar a través de los sentidos, un dato que emerge, el de la ballena sorda, que guía la búsqueda a la vez que dibuja el contorno de una vida familiar que trasciende para convertirse en un retrato social histórico.
Visiones infantiles, voces claras que abundan en la literatura y que suelen denominarse bildungsroman (novela de aprendizaje o de crecimiento), pero en este caso más que de ficción se trata de una crónica o una memoria que hace la autora, que es también voz que narra y protagonista.
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