Revisitar un clásico ruso siempre esconde la promesa de lo sublime. Nunca te decepciona, y esta vez volvió a ocurrir: la magia de esta narrativa, en la pluma de Dostoievski.
Fragmento: "...Sé mejor que nadie, que con todo esto, sólo me perjudico a mí mismo y a nadie más. Pero a pesar de todo, si no me pongo en tratamiento es por rabia."
En mi edición (Cátedra, Letras Universales. Madrid, 2023), la novela ocupa poco más de ciento cincuenta páginas, dividida en dos partes. La primera con una prosa que copia el estilo del ensayo, titulada "El subsuelo", dividida a su vez en once capítulos, y una segunda denominada " A propósito del agua nieve", de diez capítulos. Yo he preferido la primera parte, que muchos describen como de ensayo filosófico, mientras que la segunda, más al estilo narrativo, ha sido considerada de gran valor por la profundidad en la descripción de un particular perfil psicológico, encarnado en la figura de un funcionario público de la Rusia de mediados del siglo XIX.
Toda la escritura está hecha en primera persona, el narrador es este personaje cuyo nombre no conocemos, pero que podríamos denominar como hombre del subsuelo. En esa primera parte lo que más me impactó fue la vertiginosidad del lenguaje. Como elegí por tramos escuchar la versión en audiolibro realizada por , creo que el impacto fue mayor. Tuve la sensación que el personaje hablaba conmigo. Porque la maestría de Dostoievski en ese monólogo interior, es utilizar al lector como su interlocutor. El narrador te interpela en forma permanente. Su monólogo te increpa, y con ese recurso logra además ubicar al lector en una ilusión de eterno presente. Nos dice por ejemplo: "¿No les parecerá, señores, que ahora estoy disculpándome ante ustedes, como si estuviera pidiéndoles perdón por algo? Estoy convencido que ésta es la impresión que tienen..."
Ese hombre del subsuelo es alguien que intenta separarse de la sociedad, esa sociedad que critica entre otras cosas por su falsedad, también critica a ese nuevo modelo de hombre esencialmente racional, que tiene modelo y referente al pensamiento científico, que confía en el progreso y en las instituciones. En otras palabras esta obra es también reflejo de la pugna entre quienes deseaban copiar el modelo del hombre occidental y quienes defendían la tradición eslava. Este hombre atormentado que se aparta, que no desea confundirse en la multitud, es un ser enfermizo, que se regodea en su dolor, pero también es un ser confundido, perdido, de grandes contradicciones, un ser iracundo, cruel. Un verdadero canalla.
Hay quienes han comparado esta obra de Dostoievski con el pensamiento existencialista que se desarrollará un siglo después, y no son pocos quienes encuentran conexiones con el nihilismo de Nietzsche, se dice que éste llegó a conocer esta novela, en su versión francesa, y que tuvo palabras de halago para con la obra y su autor.
La segunda parte, que en lo personal no disfruté tanto, es la puesta en práctica a través de una anécdota y personajes de las ideas desarrolladas en la primera.
Luego de haber leído varias obras de Dostoievski me atrevo a afirmar que ésta por ahora es mi favorita.
Calificación: *****

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