El año del pensamiento mágico. Joan Didion
Fragmento: "... Pero si aquellas eran mis imágenes de la muerte, ¿por qué yo seguía siendo tan incapaz de aceptar el hecho de que John hubiera muerto?
Joan Didion, nació en Sacramento (EEUU) en 1934, el mismo año que mi madre, y murió el 23 de diciembre de 2021 en New York, víctima de Parkinson.
No suelo hacer mis reseñas de libros dando datos biográficos, pero esta vez me pareció pertinente. Quizás sea porque al relato que da forma al libro es bastante íntimo, y ¿cómo se puede abordar esta dimensión de lo íntimo sin conocer algo de la vida del autor? El hilo principal de esta historia se centra en los acontecimientos que precedieron, acompañaron y prosiguieron a la muerte de su esposo John Gregory Dunne. Resulta entonces en una especie de crónica y/o ejercicio de memoria en torno a la pérdida y el duelo. Plagado de sensaciones personales, emocionales pero también físicas y espirituales. Pero lo interesante de la obra es que ésta traspasa la anécdota personal para transformarse en una reflexión sobre los procesos que se producen en las personas tras la ausencia definitiva de un ser querido, y por qué no decirlo: sobre la muerte como final ineludible.
El libro fue publicado por primera vez en 2005, premiado ese mismo año con el National Book Award y finalista del Premio Pulitzer. John murió el 30 de diciembre de 2003, mientras la hija adoptiva de ambos, Quintana Roo Dunne se encontraba hospitaliza bajo cuidados intensivos, falleciendo posteriormente en agosto de 2005 por efecto de un shock séptico producto de una neumonía. Cuando se publica este libro Quintana ya había fallecido.
En 2011 Joan Didion publica "Noches azules", otro relato autobiográfico sobre la muerte de Quintana.
El Reino. Emmanuel Carrere
Fragmento: "He llegado a ser lo que tanto me asustaba ser. Un escéptico. Un agnóstico: ni siquiera lo bastante creyente para ser ateo. Un hombre que piensa que lo contrario de la verdad no es la mentira sino la certeza."
Una novela, un ensayo, una investigación, una introspección sobre la religiosidad y sus múltiples dimensiones.
La novela es compleja y requiere de un tratamiento especial, imposible no extenderse, por lo que haré su comentario y reseña en otro apartado.
Calificación: ****
El penal más largo del mundo. Osvaldo Soriano
(cuento)
Fragmento: "Pero a los 42 minutos todos nos quedamos con la boca abierta cuando el puntero izquierdo de Estrella Polar clavó un tiro libre desde muy lejos y puso 2 a 1 al visitante".
Un cuento que es un relato costumbrista sobre un pueblo, ficticio o real, de la Argentina de mediados del siglo XX. Una anécdota futbolera que sirve de metáfora para abordar temas sociales y realizar una crítica a esa sociedad que sume a sus personajes en un mundo sin demasiadas pretensiones, marcados casi siempre por una cuestión de clase que determina sus destinos, como un oráculo, y del que es muy difícil escapar. Sin embargo hay también una mirada nostálgica que mucha veces idealiza y naturaliza un mundo plagado de injusticia. Como otros autores contemporáneos, Galeano, Fontanarrosa; Osvaldo Soriano llega y conmueve más con los contenidos y las vicisitudes del relato que con la escritura, es por eso que este tipo de autores no suelen gustarme, no disfruto leyendo. Sin embargo y como me suele pasar trato de rescatar algo, realizar un giro en la lectura que pueda rescatarme del tedio. Entonces pude ver que hacia el final, y esto si se quiere es un spoiler, el autor escribe:
"El pelotazo salió a la izquierda y el Gato Díaz fue para el mismo lado con una elegancia y una seguridad que nunca más volvió a tener. Constante Gauna miró al cielo y se echó a llorar. Nosotros saltamos el paredón y fuimos a mirar de cerca a Díaz, el viejo, que miraba la pelota que tenía entre las manos como si se hubiera sacado la sortija en la calesita.".
Gauna es quien tira el penal, con esta última aclaración, el lector podría suponer que el penal fue atajado, pero no lo dice. Las imágenes remiten a esa posibilidad. El arquero se estira hacia el mismo lado al que se dirige la pelota, lo hace con gracia y maestría. El ejecutante llora. La hinchada festeja. El arquero sostiene la pelota como un trofeo. Y esta estrofa sin decir dice lo que el lector espera saber, ese es el oficio del escritor, sugerir, poder expresar sin explicitar, con una imagen que todos podemos imaginar y en un idioma que por más que resistamos todos compartimos, el del "fobal".
Calificación: ***



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