Con la idea de extraer de las lecturas, temas para la reflexión, fui que leí "Tiempo de ballenas", de la joven escritora uruguaya Tamara Silva. Nacida en el 2000 en Minas, ya ha sido galardonada con varios premios a nivel nacional.
Esta pequeña novela de tan solo 129 páginas es un relato en primera persona que funciona como una auto etnografía, de entornos, tiempos y afectos. La visión de una niña que ávida de conocimiento interroga y se interroga sobre los pormenores de una vida sencilla entre las sierras y el calor agobiante del verano. Una visión aguda y sin prejuicios sobre la muerte y los misterios de la vida. La curiosidad, el impulso de saber, y un espíritu científico en ciernes. Un misterio a develar a través de los sentidos, un dato que emerge, el de la ballena sorda, que guía la búsqueda a la vez que dibuja el contorno de una vida familiar que trasciende para convertirse en un retrato social histórico.
Visiones infantiles, voces claras que abundan en la literatura y que suelen denominarse bildungsroman (novela de aprendizaje o de crecimiento), pero en este caso más que de ficción se trata de una crónica o una memoria que hace la autora, que es también voz que narra y protagonista.

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