Mundo de gallos
Y aquí estoy, el cuerpo sudado tendido sobre la arena. Mi contrincante acaba de asestarme un rudo golpe. Siento algo de sangre saliéndose de mi, es un calor que se escapa y gotea, al estar tan dolorido no percibo muy bien donde se ha producido la herida. Mi cabeza ha quedado arrimada a unas de las tablas que marcan los limites del ruedo. Muchos hombres gritan y caen los billetes arrugados y sucios. Los olores son intensos, son los vapores del alcohol expandiéndose después de cada grito. Alcanzo a abrir uno de mis ojos y lo veo al amo haciéndome ademanes para que me levante. -Maldito!!!, pienso. Esto es fruto de tu codicia, ¿no puedes darte cuenta ? Ese demonio tornasolado se ha parado sobre mi. Me hace sentir su fuerza, los espolones clavados en mi costado, me desprende algunas plumas del cuello para preparar el picotazo final que supondrá mi muerte. Me iré entre voces, algunas festejando y otras serán insultos entre dientes. El maldito gallo negro me vacía un ojo. Qué punzante dolor, por favor que esto acabe pronto!!!
Ya todo el dolor y la humillación han cesado. Desde el palo más alto del corral observo como retiran mi cuerpo muerto. El sol ya está cayendo, y yo me elevo. Les prometo a compadres y enemigos que cada mañana a la hora quinta les cantaré a los humanos mis laudes para que no se olviden como es el mundo de los gallos.
Carmen, diciembre 2025
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