María Zambrano nace en Vélez-Málaga en 1904. Se ha considerado como parte de la Generación del 27. Los poetas y escritores de esa generación buscaron romper con los cánones tradicionales de escritura , en un intento por renovar la creación literaria. Todo esto influidos por las vanguardias europeas en boga (futurismo, dadaísmo, surrealismo, cubismo, creacionismo), y como homenaje al barroquismo de Góngora. Y vaya si Zambrano renovó!!! Lo hizo creando una nueva forma que agenció filosofía y poesía y que dio en llamar "Razón Poética".
Pero en este apartado de hoy no seguiré ahondando en la prolífica obra de esta autora, podrán hacerlo ustedes mismos, sino que me centraré en el porqué la escritora Malagueña se apropia de este mito y transforma su final. Qué sentido tiene este viraje? Qué quiso decirnos Zambrano? Trataré de esbozar una respuesta, seguramente insuficiente, parcial, cargada de mis propios fantasmas, por lo tanto profundamente subjetiva y circunstancial. A ello...
Sobre el nombre: Zambrano retitula la obra, primer aspecto para este abordaje, le llama "La tumba de Antígona". Por tanto se remitirá tan solamente a esos últimos momentos de la heroína cuando condenada a muerte es encerrada en una cueva.
Sobre la cueva: Esa cueva es su tumba. Ella que ha luchado por el entierro de Polinices, es castigada sufriendo sobre sí la acción que reclama para con el cuerpo de su hermano muerto. Ha de sufrir en vida la soledad y oscuridad de su sepulcro, en ese lugar su delirio evocará las presencias de quienes fueron protagonistas de su vida y su destino, en orden: la noche, la hermana, Edipo, Ana su nodriza, la madre, la harpía, sus hermanos, Hemón, Creonte y unos desconocidos. Con todos hablará para poder entender como ha podido llegar hasta allí y también para poder develar a estas sombras algunas de las verdades que intuye. Desea saber y que se sepa. Ese diálogo profundo, también consigo misma, convierte a la cueva en lugar de reflexión y encuentro, como ocurre en el templo. Por tanto también es el lugar donde habita lo divino.
NOTA: Pero hasta aquí no hay demasiadas variantes con respecto al original de Sófocles. Lo radicalmente nuevo es la forma de su muerte.
Lo radical: Hay algo en el lenguaje que juega con el tiempo de la transición, del pasaje del mundo de los vivos al inframundo, al reinado de Hades. Frases del tipo: "mientras tanto", "mientras muero", "aún", como si estas expresiones nos mostraran la intención de estirar el tiempo, para que el personaje tenga tiempo de hacer preguntas y encontrar respuestas. Vivir es ir muriendo, y sostenerse en la muerte es ir naciendo, y ese acontecer es el acontecer en la cueva como sepulcro y templo. A diferencia de Edipo, Antígona no morirá ciega. Pero quien realmente le da esa chance es Zambrano, cuando le quita la posibilidad del suicidio, la salva de una falsa voluntad porque Antígona nunca ha podido elegir, y la mantiene altiva aceptando el sacrificio que liberará por fin a su linaje. Hay por lo menos dos actos heroicos en Antígona, desobedecer a Creonte para cumplir con los rituales que exige la tradición, y aceptar y ofrecer su cuerpo como ofrenda para los Dioses. Se completa el ciclo, para liberar a Tebas deben cumplirse los designios divinos que Apolo como mediador del oráculo de Delfos anunció. Si bien Apolo no aparece en la tragedia, su presencia se intuye a través del cumplimiento de la justicia.
Fragmento: "¿Temes por tus palabras? ¿Temes por Antígona? Por tus palabras no temas, pues las tienes que dar todas; no son tuyas más que para darlas."
Calificación: *****

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