Yo tsundoku, y vos?

Tsundoku es un término japonés que nombra la compulsión de comprar libros, aún ante la imposibilidad real de poder llegar a leerlos. Quien los adquiere expresa su sincera voluntad de poder hacerlo, y aunque ya posea una larga lista de pendientes esperando, su intención es lograr a corto o largo plazo cumplir con  su lectura. Apilados en altas filas, arrinconados en alguna esquina, desparramados sobre las mesas, o desbordados entre las estanterías, allí están aguardando turno.

Como cualquier otra obsesión no puede ser explicada lógicamente. El concepto que resulta en la unión de dos términos: tsunde (apilar) y doku (leer), se origina en la era Meiji japonesa (1868-1912) que marca el pasaje del aislamiento feudal a la modernidad occidentalista. Evidentemente a pesar de este origen la idea puede aplicarse más allá de la cultura japonesa. A mi parecer se combinan tres fenómenos, una obsesión lectora motivada por el afán de conocimiento, el impulso consumista y la fantasía de inmortalidad, características propias de nuestra contemporaneidad. 

El editor estadounidense Edward Newton considera que la compra de más libros de los que uno pudiera leer es la expresión del alma en busca de la inmortalidad. 

Luego de establecer el vinculo entre 1) libros comprados y 2) capacidad de lectura, comprobando que el índice obtenido marcaría una relación inversamente proporcional, no puedo dejar de coincidir  plenamente con el señor Edward. Más de una vez siendo consciente de lo anterior he pensado que imaginariamente cada vez que adquiero un nuevo libro en realidad estoy comprando tiempo de vida.

Por todo lo anterior, agradecería que nadie, nunca más, parado frente a mi biblioteca volviera a preguntarme, ¿ya te leíste todo esto?

Noooh!!!




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