Luis de Góngora y Argote, nació en Cordoba el 11 de julio de 1561 y murió en la misma localidad el 23 de mayo de 1627 a causa de una esclerosis vascular. Fue considerado como uno de los máximos exponentes del llamado Siglo de Oro español. Es tanto lo que podría decirse acerca de su vida y obra que para ordenar la información centraré estas notas en tres ejes:
- 1.Góngora como producto de su tiempo
- 2.Góngora como cultor de un estilo, el barroco
- 3.Góngora como inventor de una lengua
1. La dinastía de los Austria reinó en España a lo largo de la vida de Góngora, luego de la muerte de Carlos V en 1558, el orden sucesorio fue Felipe II (el Prudente), Felipe III (el Piadoso) y Felipe IV (el Rey Planeta). Ese período histórico marca la hegemonía española en el Mediterráneo, la victoria en Lepanto sobre el Imperio Otomano, la mayor extensión del Imperio Español al incluir como parte de su territorio a Portugal, el Reino de Nápoles, el de Sicilia, Paises Bajos e Irlanda. En 1609 tiene lugar la expulsión de los Moros de la península. Este apogeo económico, religioso y político promovió el apoyo a las artes desde la propia Corte y estableció un sistema de mecenazgo del que se favorecieron entre otros Cervantes, Lope y Quevedo, en pintura Velazquez, el Greco y Murillo. Ese patrocinio no solamente era económico sino que otorgaba status social y protección frente a la censura. Si bien Góngora no recibió directamente este tipo de favores si se vio beneficiado de ese espíritu que sostuvo y promovió el estilo barroco. Obtuvo el reconocimiento de sus contemporáneos, prueba de ello es que su más reconocido retrato fue realizado por Velázquez en 1622, durante el primer viaje de Góngora a Madrid. Velazquez se convertiría en pintor de la Corte en 1623 luego de realizar el retrato de Felipe IV por mediación del Conde Duque de Olivares. Otro dato interesante es la dedicatoria que hace Góngora al Duque de Béjar en su obra "Soledades", con quien desea congraciarse y obtener mecenazgo, el mismo Duque fue mentor de Cervantes, pero al parecer Góngora fracasa en su intento.
2. El lenguaje altamente engolado de Góngora responde claramente al estilo barroco. Dos eran las principales líneas del barroco en la literatura; el Conceptismo y el Culteranismo. El principal representante del Conceptismo fue Quevedo, esta expresión del barroco apuntaba a los contenidos, a la agudeza y la profundidad intelectual, al uso del ingenio recurriendo muchas veces a la ironía, las paradojas, buscando siempre la economía verbal. Por el contrario Góngora fue el mayor exponente del Culteranismo, que buscaba priorizar las formas por sobre el contenido, creando un mundo donde preponderara la belleza. Se buscaba hacer del arte un enigma, alejándose de toda vulgaridad, buscando emocionar a través de los sentidos. No debe entenderse que por esto fue un arte alejado de lo popular, porque en ese virtuosismo de la forma las expresiones mundanas de la época y sus usos fueron utilizadas y exaltadas.
3. Góngora fue capaz en su obra de mezclar estilos y también fue mutando desde sus primeros escritos hasta alcanzar una prosa designada como mayor en sus dos obras cúlmines, "Soledades, Primera y Segunda" (1612 y 1613), y la "Fabula de Polifemo y Galatea" (1612). A grandes rasgos trataré de caracterizar su obra. Utilizó los recursos de la retórica hispana como nadie antes, dotando a sus letras de innumerables artificios, y a tal punto fue ese su sello personal que hoy día ya no hablamos de culteranismo barroco, simplemente hablamos de "lo gongorino". Quizas de entre todas las figuras la que más usó fue el hiperbaton, esto es el cambio de orden en los términos de un enunciado. Ej; "Pasos errantes de un peregrino son", colocando en este caso el verbo al final de la frase, quebrando el modo que solemos utilizar de sujeto, verbo y predicado con sus complementos.
Pero hubo otros tantos recursos que también utilizó, entre ellos: perífrasis, hiperbole, personificación, antítesis, enumeración, simil, yuxtaposición, anáforas, paralelismos. Les invito a profundizar y conocer cada uno de ellos. Rescató también viejas tradiciones de la escritura clásica como la escritura de octavas, estrofas de ocho versos endecasílabos, típico de renacimiento italiano, en la escritura de Boccacio, Ariosto y Tasso, pero también muy usado por su compatriota y precursor Garcilaso de la Vega. Otro recurso de la lírica y épica clásica reeditado por Góngora fue la mención a personajes y hechos de la mitología greco-latina.
Góngora incursionó en variados géneros y estilos, la poesía surgida de la lírica, la narrativa derivada de la épica, y los romances burlescos muy asociados a la picaresca medieval y cercanos al teatro aún sin serlo. Sólo le faltó experimentar con el ensayo.
Por todo lo que acabo de enumerar en este punto tres, creo que cumplió con su propia máxima: el poeta debe ser inventor de una lengua.
En lo personal y por mi gusto exacerbado hacia el autor, suelo tomarlo como medida cuando leo la poesía proveniente de otras plumas, mala cosa, porque muy excepcionalmente algún otro autor pueda remedarlo.
Era del año la estación florida... (Primer verso de la Soledad Primera)

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